Las hermosas damas, las preciadas mujeres, aquellas dulces florecillas, tienen una importancia, que al parecer ni ellas mismas conocen, también parecen olvidar, a veces, lo necesarias que son. Tampoco conocen o se acuerdan de lo completamente bello que es su virginidad, de lo especial que es darla a quien corresponda.
Pero ¿cuál es su importancia? ¿en que radica su belleza?
Hay dos formas de entregar la virginidad, una de ellas es darla, la otra perderla. Uno, las mujeres, la perdemos, o la pierden, si se entrega sin importar a quién o sin importar en que momento lo hacemos. Hay un momento y lugar para todo, pero a veces olvidamos que la virginidad es un regalo, uno tan grande y magnánimo que es casi invisible, es demasiado sutil para verlo siempre con claridad, y puede olvidarse demasiado pronto, y si se pierde no puede recuperarse, no es que no pueda hacerse nada más, pero tenerla de nuevo es imposible. Y ¿darla? ¿que es lo diferente?
Es simplemente el modo, el lugar y, siendo casi lo más importante después del primero, a quién. Dar la virginidad, no es entregarla de cualquier forma, debe ser bello, romántico, con pasión, debe tener un momento especifico y especial, debe ser... espontánea, no se debe obligar a ello, por ejemplo, si el novio le dice a su "amada": si no "haces el amor conmigo (sexo)" es que de verdad no me amas, la "amada", la novia, debe dejarlo, él sólo está utilizándola para obtener placer, y, sólo por ser hombre se lo digo a las mujeres, tengan sus miradas en alto, no le entreguen la virginidad, que es un regalo que se lo deberían de guardar a su futuro esposo, a cualquier idiota que se los pida, no puedo decir que no he sentido impulsos, todos los hombres los tienen, pero si piensan que sólo con sexo pueden mantener a un hombre a su lado se equivocan, es más, si ustedes dicen que es mejor esperar, es más probable que el hombre se quede, tiene expectativas, pero, si se va él no vale la pena, porque no estaba por ustedes sino sólo por el sexo.
Pero ¿que sucede con las damas que ya la han perdido? ¿no hay esperanzas? todo lo contrario, la esperanza es lo último que se pierde junto con la libertad, es más siempre van de la mano, nunca hay libertad sin esperanza y esperanza sin libertad, sé que es difícil el cambio, pero ese es lo más importante y lo único que les queda por hacer, darle el regalo, darle la alegría a su esposo u esposa, de saber que esperaron por él o por ella, a pesar de que aquel regalo no pueda ya entregarse, a pesar de aquella perdida.
Por eso preguntenle a sus amigos lo siguiente ¿quieres tú una esposa virgen? y les aseguro que les responderán que sí (yo quiero una esposa virgen) es más podría apostar que aquello es lo que más desean, por que de esa manera ellos, yo, sabrán que es realmente suya. Cada uno se va a entregar totalmente al otro al darse mutuamente su virginidad, se poseerán mutuamente; siempre tiene que venir de las dos partes, por eso personalmente espero poder cumplir esa promesa de esperar a aquella pareja que siempre irá junto a mi, pase lo que pase.
Atentamente
JFP
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