Son un dar más que un recibir, el cual debe proceder de cada una de las partes, las cuales deben ser generosos en igual medida y con espontaneidad, el otro no debe esperarlo, y si lo espera hay que sorprender a ese amigo (a), a esa novia (o) a esa esposa (o) (esto especialmente en los cumpleaños o en las fiestas como "El día del amor y la amistad"). Por eso es que hay que ser sutiles, son mejores las cosas pequeñas dadas regularmente que las grandes de forma esporádica.
Lamentablemente algunas personas han olvidado lo anterior: los que han sido mencionadas tácitamente en entradas anteriores, uno mismo, los amigos, los vecinos, la esposa o esposo, la novia o el novio. Algunos donde han olvidado el arte de la sutileza otros lo descubren, y estos, conservo la esperanza, de que nunca lo olviden. Ese arte es crucial, en mi opinión, para que una relación pueda conservarse y llegar a ese destino tan esperado (el cual es muy difícil saber cuál es, sólo alguien muy sabio podría saberlo con años de anticipación), el cuál no debe y no puede ser egoísta, cada pareja debe trabajar hombro con hombro, cogidos de la mano, enfrentado lo que se les venga encima: los momentos difíciles, los fáciles, pero siempre mirando en una sola dirección, no puede ser "un yo quiero" sino "que queremos" o "que quieres y como podemos lograrlo juntos". En otras palabras las relaciones no son como un Yo-Yo, el cual siempre vuelve al punto de donde inicia: uno mismo. Las relaciones deben ser más bien como un río, el cual se desprende de si mismo para nutrir a otros, lo que a su vez permite que un círculo más grande de organismos, de partes de un mismo ser, puedan surgir y crecer, pero, lo más importante, es que ese río sin los árboles, sin los animales que polinizan aquellos, sin esas flores, sin la hierba, esa fuente de agua dejaría de existir, se secaría, dejando una tierra árida, en la cual nunca más crecerá algo tan bueno y hermoso. En otras palabras cada uno de los elementos de ese ecosistema, de esa interacción es necesario, es imprescindible para la supervivencia del otro.
Eso es lo que en mi opinión son las relaciones, y espero que sea un poco más lógico, aunque sea en verdad mucho más difícil que la forma egoísta de verlas, porque es más fácil pensar en uno mismo que en el otro: lo segundo conlleva más trabajo, tiene sus altibajos, y sus muy bajos, en el Tú a Tú hay momentos muy difícil de sortear, obstáculos que parecen demasiado grandes, pero en esta parte es donde radica la belleza de las relaciones: el como, ayudandose mutuamente, cargando el peso los dos juntos, es mucho más llevadero, pero que de alguna forma y en algunos sentidos es más difícil que llevarlo sólo. Es decir, el peso de una gran piedra se reduce a la mitad al ser llevada por dos personas, pero la dificultad está no en llevarla sino en poder coordinarse para poder hacerlo.
Quisiera que pensaras en las anteriores palabras, que siempre intento hacerlo, que las medites y llegues por tu propia intuición a decidir si esto se acerca más a la verdad o se aleja perdiéndose en el vacío.
Atentamente
JFP
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