jueves, 22 de septiembre de 2011

Palabras pequeñas pero firmes

Las palabras son un vuelo, un viaje, un despertar. Son capaces de explicar lo que sentimos, de mostrar lo que en verdad somos. Con ellas nos lanzamos al mundo, irrumpimos en el, y hacen posible plantarnos frente a él y soportar los embates del tiempo y las grandes olas que vengan hacia nosotros.

Justo esto era lo que hacía y hace JRR Tolkien cada vez que alguien lo lee, se muestra a sí mismo, así halla o no querido hacerlo, en sus obras. Pero algo que siempre me llamo la atención era lo que pensaba acerca del matrimonio, él lo escribe en una carta a Michael Tolkien, en Marzo de 1941, es completamente precioso y, en mi opinión, universal. Lo que el escribió puede parecer un poco pesimista o inclusive desesperado para, pero al leer con atención y desglosar el párrafo uno puede entrever la alegría que posee Tolkien, su esperanza y fortaleza, su propio espíritu.


  • El matrimonio puede contribuir a santificar y dirigir los deseos sexuales a su objetivo adecuado; su gracia puede ayudarlo en la lucha; pero la lucha persiste.


  • ¡Sólo un hombre muy sabio al final de su vida podría decidir atinadamente con quién podría haberse casado con más provecho entre el total de oportunidades posibles! Casi todos los matrimonios, aún los felices, son errores: en el sentido de que casi con toda certeza (en un mundo más perfecto, o incluso, con un poco más de cuidado en este tan imperfecto) ambos cónyuge  podrían haber encontrado compañeros más adecuados. Pero el "verdadero compañero del alma" es aquel con el que esta casado de hecho. Es muy poco lo que escoge uno mismo...

Atentamente
JFP


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